broken ladders – to the sky, desert roses, sweet and dry…
wandering this wasteland, i’m a stranger in a strange land…
escribí “Broken Ladders” en un momento en el que me sentía dividido internamente entre ir y venir, entre dos países y dos mundos que contrastaban completamente entre sí.. todo era distinto —los paisajes, la gente, el idioma, la escala misma de la vida (vengo de Londres, y tuve que aprender a habitar la quietud de un pequeño pueblo chileno).
pulled in both directions at the same time, i unwind…
Porque, por más perdido o solo que me haya sentido, siempre hubo decisiones que me llevaron exactamente hasta ese punto. Recordé una historia de mis días de viaje en México: una vez me encontré a horas de cualquier pueblo o rastro de vida, en los matorrales áridos de San Luis Potosí, buscando la raíz de peyote. Elegí hacerlo solo. Un campesino amable, Gernán, me dejó en la nada, en una vieja camioneta roja. Me enfrenté al desierto y al peyote sin compañía —completamente solo, irrefutablemente perdido, en tierra extraña. Aquella noche me visitó una manada de coyotes y una tormenta feroz que apagó mi fuego y llenó el cielo de animales que sólo existían en mi mente.
walked for hours, seeking signs..
can’t stop thinking, what is right, left or right..
El aislamiento es algo que a veces busco cuando me quedo sin energía. Soy de esos introvertidos que necesitan retirarse para recargarse, a solas con sus musas o con la naturaleza. Demasiado tiempo con gente me agota. Después de 25 años respondiendo a los deseos y expectativas de otros, salí de ese mundo hacia uno nuevo, donde me sostengo por mí mismo y el eje del mundo gira de otra forma.
Algo me llevó a las Américas en tres ocasiones distintas, persiguiendo esa misma conexión profunda con la naturaleza, esa afinidad con la esencia íntima de la tierra. Más que los dioses embriagadores de Oriente, fue el espíritu de las Américas lo que me llamó y me puso en el camino que hoy recorro. Aquí, en el Chile rural, llevo una vida tranquila entre árboles frutales, dedicado a escribir canciones.
De este mundo nació Broken Ladders… Ojalá la canción te encuentre bien. Me encantaría saber qué te provoca todo esto, qué te despierta. Si te nace, escríbeme —me gustaría mucho conversar contigo sobre ello.

Broken Ladders
Escaleras rotas hacia el cielo…
Rosas del desierto, dulces y secas…
Deambulando en este yermo — soy un extraño en tierra extraña
Tirado en dos direcciones — al mismo tiempo, al mismo tiempo — me deshago
He caminado horas, buscando señales — el sol enceguece
No dejo de pensar — qué está bien — izquierda o derecha…
He cruzado océanos, persiguiendo cielos, persiguiendo cielos — ¿dónde estoy?
Y cada vez me devuelve la marea, cada vez…
Y cuando cae la noche empiezo a ver los ojos — todo ha cobrado vida…
No bajes la guardia, los dejarás entrar — no queda dónde esconderse
Me siento a contemplar el frío cielo nocturno — lija y sal
El hombre que fui… ahora puede quedarse atrás, y está bien…
¿Somos solo vasijas agrietadas — buscando luz, buscando luz — para la mente?
Tirados en dos direcciones — al mismo tiempo, al mismo tiempo — nos deshacemos, nos deshacemos